Los ultrasonidos en medicina estética, se vienen utilizando debido a su efecto mecánico y térmico; además de las posibilidades de combinar con otras técnicas en donde también se utiliza aparatología, sobre todo para el tratamiento de las adiposidades localizadas.

¿Qué son los ultrasonidos?

Son aquellas ondas mecánicas de presión, de tipo longitudinal y de frecuencia superior a los 20.000 Hz., imperceptibles por el oído humano.  Al ser una onda, ésta necesita de un medio para su propagación,  pudiendo hacerlo a través de cualquier medio, ya sea  gas, líquido o sólido; transmitiéndose a una velocidad variable.

¿Qué efectos producen el ultrasonido?

Se describen 3 efectos importantes sobre los tejidos:

  • Efecto térmico, debido al rozamiento, generando calor y por consiguiente vasodilatación y aumento de la circulación; favoreciendo absorción de líquidos retenidos y por tanto tener efecto antiinflamatorio.
  • Efecto mecánico, debido al movimiento oscilatorio que producen en las partículas del organismo, comportándose a modo de micro masaje. Cuando el efecto mecánico se producen a intensidad mayor, puede producir rotura de la membrana celular y cavitación, efecto bien aprovechado también en medicina estética.
  • Efecto bioquímico, esto se produce a intensidades bajas, haciendo que el pH del tejido se modifique, y con ello provocando cambios en la permeabilidad de la membrana celular, favoreciendo el intercambio de líquidos y nutrientes.

Indicaciones de los ultrasonidos en Medicina estética.

Los ultrasonidos a baja frecuencia de 1-2 MHz, puede ser utilizado para la “liberación” de cicatrices y adherencias fibrosadas; en tratamiento preventivo de las contracturas musculares posterior a implante mamario; como analgésico por su efecto sonoforética.

A frecuencia de 2 MHz, se utiliza en tratamiento de cicatrices y adiposidades localizadas, así como también en casos de celulitis o “piel de naranja”.

Igualmente estos aparatos están diseñados para su uso en medicina estética, para poder utilizarse a frecuencia de 3MHz, sobre todo en caso de adiposidades, tomando en cuenta el grado de penetración.

Los ultrasonidos, igualmente pueden combinarse con otros procedimientos como: linfodrenaje linfático, mesoterapia, radiofrecuencia y ultracavitación, potenciando en algunos casos sus efectos benéficos.

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