Con el tiempo la piel y todos los tejidos del cuerpo sufren modificaciones que conllevan al envejecimiento natural. Con la aplicación de nuestros propios factores de crecimiento presentes en nuestras plaquetas, podemos reducir y atenuar estos cambios. Utilizando las proteínas presentes en el plasma del propio paciente podemos lograr regenerar los tejidos; pudiendo ser aplicado en la cara, cuello, escote, manos, piel cabelluda, etc. Pueden utilizarse también como lipoinjerto (relleno). En definitiva un novedoso sistema que nos ofrece muchos beneficios estéticos utilizando nuestros propios recursos.

La sangre está compuesta por elementos celulares: los glóbulos rojos, leucocitos y las plaquetas; y por otro lado el plasma, básicamente, formado por agua, proteínas, glucosa, factores de coagulación y dióxido de carbono. Cuando nos referimos a plasma rico en plaquetas nos estamos refiriendo a ese elemento celular de la sangre (las plaquetas), carente de núcleo y que está relacionado básicamente con la hemostasia y la formación de coágulo; pero además relacionado con otras funciones como: proceso de inflamación, angiogénesis, defensa antimicrobiana y también en la curación de heridas. Pero adentrándonos más en el tema, hay que mencionar que las plaquetas, albergan a múltiples proteínas, incluyendo a los factores de crecimiento, en otros compuestos bioactivos, comprometidos con la reparación de los tejidos.

Cuando hablamos de “plasma rico en plaquetas”, nos estamos refiriendo al plasma de la persona, el cual luego de la extracción de una poca cantidad de su sangre, ha sido centrifugado para aumentar la concentración de las plaquetas (en relación a la concentración normal presente en la sangre pura), las que finalmente serán activadas para “liberar” los factores de crecimiento.

Desde hace años que el plasma rico en plaquetas se ha utilizado en tratamientos traumatológicos, odontológicos (cirugía oral), dermatología y también en tratamientos de cirugía maxilo-facial, con excelentes resultados.

En los últimos años, se viene utilizando cada vez el PRP en el tratamiento de diversas lesiones relacionados con el deporte, bajo la premisa de que los factores de crecimiento autólogos y proteínas proporcionadas por las plaquetas podrían mejorar los procesos biológicos comprometidos con la reparación y regeneración de los tejidos.

Finalmente agregar, que desde hace muchos años se vienen realizando investigaciones; sin embargo cabe destacar las realizadas por Marx en 1998, al estudiar el efecto reparador de las plaquetas, identifica 3 factores de crecimiento: Factor de crecimiento derivado de las plaquetas (PDGF), Factor de crecimiento transformador beta 1 (TGFB1), Factor de crecimiento transformador beta 2 (TGFB2). Posteriormente, el mismo autor presentó 7 factores de crecimiento plaquetario.

El profesor Anitua (Vitoria, 1956), acuña el término de “plasma rico en factores de crecimiento” (PRGF); aquellos factores que van a desencadenar la cascada de efectos biológicos de proliferación y diferenciación celular, incluyendo a las células madre, provocar la migración celular (quimiotaxis) hacia los lugares donde sea necesario reparar o regenerar al tejido comprometido.

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