El término peeling del diccionario anglosajón, se puede traducir al castellano como “pelamiento”, el cual en términos médicos significa EXFOLIACION, es decir el procedimiento por el cual se provoca la pérdida racional y controlada de una o varias capas de la piel.

Para provocar dicho efecto se pueden utilizar sustancias químicas ya sea en forma de soluciones o pastas; de tipo mecánico usando por ejemplo cristales de diamante, sílice o hidróxido de aluminio (microdermoabrasión); o de tipo calórico con el uso de láseres ablativos.

peeling-quimico

Los peelings químicos pueden generar un cambio a distinta profundidad en la piel, y de acuerdo a esto, se dividen así:

  1. Muy superficial (abarca solo estrato córneo).
  2. Superficial (hasta capa basal).
  3. Medio y sus variantes (dermis papilar).
  4. Profundo y sus variantes (dermis reticular).

Esta clasificación con fines prácticos nos orienta a escoger el agente químico más adecuado para el tipo de lesión que se intenta tratar; haciendo énfasis que esto no es absoluto y que cada agente químico, en función a los diversos factores (tipo de piel, técnica de aplicación,

capas de aplicación del agente químico, preparación previa de la piel, etc.), puede comportarse de diferente manera, es decir puede comportarse ya sea como superficial, medio o profundo.

En cuanto al peeling profundo, con fenol, éste al ser una sustancia que puede dar problemas a nivel cardiovascular y en los riñones, es necesario realizarlo en quirófano y bajo monitoreo y cuidados especiales; sin embargo con los láseres de última generación se ha superado éste problema; de allí que en la práctica privada no solemos usar este tipo de químico (fenol).