Para ello contamos con una nueva generación de láser CO2, continuo y fraccional que nos permite el tratamiento integral en el rejuvenecimiento facial restaurando los daños producidos por el sol y los propios de la edad. Este láser nos permite actuar sobre las arrugas superficiales, medias y profundas. Del mismo modo actúa sobre las manchas presentes en la cara.

El envejecimiento cutáneo

El “envejecimiento cutáneo” que se evidencia tras el paso de la juventud, se manifiesta por la presencia de aquellas alteraciones como las discromías, manchas, acentuación de los surcos anatómicos en la cara y la aparición de arrugas de diferente “acentuación”, ligados a la edad y a la exposición solar entre otros factores.

Estas alteraciones en la piel consisten básicamente en la elastosis solar, que reemplazará a las fibras de colágeno y elásticas, adelgazamiento de las paredes de los vasos sanguíneos y alteración en los queratinocitos, además de melanización anormal; dando lugar a un aspecto facial cutáneo más apagado, dilatación de los poros, falta de brillantez y tersura de la cara; caída de los tejidos junto con atrofia de la grasa que aumentará en profundidad los surcos naso faciales.

Para el tratamiento de éste daño producido, contamos con múltiples opciones, siendo la toxina botulínica el “patrón oro” en el control de las arrugas de la frente y patas de gallo, el cual se puede combinar con ácido hialurónico, para atenuar las líneas y surcos de la cara. Además también contamos con procedimientos como los “peelings” superficial y medio y la microdermoabrasión; todo ello para uniformizar el color de la piel y dar un aspecto más juvenil.

Sin embargo la tecnología actual y los últimos estudios nos presentan otro instrumento terapéutico para combatir este daño producido en el fotoenvejecimiento como son los láseres y fuentes de luz pulsada.

fotorejuvenecimiento